
Las empresas soportan modificaciones importantes a causa de:
- una adaptación al entorno,
- por decisiones de gestión de sus gestores, y
- por factores externos como la crisis o la globalización.
Muchas organizaciones están pasando por una nueva realidad, la transformación empresarial.
Para llevar a cabo una verdadera transformación, han de producirse cambios en alguno de los tres ejes que definen una compañía: el modelo de negocio, la cartera de productos y servicios, y el perfil y distribución de sus clientes y mercados.
En este sentido, señala Luis Huete (La gestión en mercados en los que se aproxima una tormenta perfecta) que: El cambio de los mercados es un momento de grandes oportunidades y en donde no compensa ser conformista. El conformismo en época de cambios genera decadencia. Si las reglas de juego cambian y hay más presión en el mercado, estamos obligados a convertirnos en una máquina de generación de nuevas ideas: ideas que traigan frescura a la forma de trabajar y de dirigir; ideas que nos hagan cuestionarnos la lógica con la que hacemos negocio y con la que pensamos sobre el futuro. La gran pregunta que siempre se hacen los empresarios y directivos inconformistas es: ¿No habrá una mejor manera de hacer las cosas? ¿No habrá una forma mejor de hacer que seamos la opción preferida en el mercado?
Es evidente que hoy en día las tecnologías y las empresas son sustituidas en los mercados con extraordinaria rapidez. Tenemos unas organizaciones que bailan las reglas creadas por otros y otras que crean nuevas normas, rompen moldes y generan nuevas dinámicas que dan lugar a “monopolios temporales”. Unos cambian y otros son cambiados. Unos cambian el entorno y otros se adaptan al nuevo entorno.
La innovación construye para unos pero destruye para otros. ¿En que lado está? ¿Transforma a otros o le transforman? (Tomás Elorriaga, Enfoque sistémico de la innovación).
Durante años nos hemos concentrado en generar valor en la producción y hemos innovado en procesos, pero en la era de la innovación el valor se ha desplazado. Se considera que las actividades de crear nuevos negocios, nuevos mercados, nuevos productos, tienen la capacidad de generar mayor valor añadido que las actividades de fabricación.
Por último, recogemos un vídeo interesante sobre el marco de referencia que permite a las organizaciones medir el estado de su capacidad innovadora y compararlo con otras en el mercado (Club Excelencia de Gestión).
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