Resulta conocido que la primera aplicación del Plan General de Contabilidad (PGC) ha supuesto implicaciones fiscales (ver aquí sus efectos) y, entre otras obligaciones informativas, dos nuevos estados contables (ver aquí su aportación) y, evidentemente, la actualización y mejora del resto de documentos que integran las cuentas anuales. Entre estos documentos se encuentra la Memoria que se configura como un instrumento, de especial relevancia, en el análisis y verificación de la información contable que la entidad comunica a sus usuarios y, por supuesto, entre ellos, a la Administración Tributaria. Esto supone que debemos extremar la sensibilidad y el conocimiento contable en su formulación y elaboración. Cuestiones como (ver aquí un detalle) se muestran en el siguiente esquema requieren de una cumplimentación, especialmente, estudiada.

Una de las novedades de la Memoria (2008) es la referencia, de obligado cumplimiento, a los efectos e implicaciones de la primera aplicación del PGC, que se recoge en la legislación vigente y que podemos contemplar en la siguiente presentación:






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